29 agosto 2006

OCIO: Mitología, el Ojáncano y su novia

Como parece que el grupo de moda de este año por la zona es "La novia del Ojáncano" vamos a curiosear un poco acerca de estos personajes mitológicos.

El Ojáncano
Es la antítesis de la bondad, de la dulzura,de la misericordiosa de la Anjana. El Ojáncano es un símbolo del odio, del enfado perpetuo, de todo lo que destruye, amenaza, desgarra y maltrata. Siempre con los malos pensamientos, con el agravio de su fuerzas, con su instinto que "paez hechu de espinos, de lobu, de cuevu, de raposa". El Ojáncano se alegra de la aficción de los pastores enamorados, de los incendios que destruyen los bosques, de los ríos que inundan las mieses.


La Ojáncana, también llamada "la novia del Ojáncano"
Es considerada como la mujer aparentemente mal casada que comparte sus traiciones y maldades; feroces con su cónyuge, el Ojáncano, al cual gana tanto en maldad como en perversidad; por eso el pueblo desconfía de ese matrimonio. A la hora de definir a este personaje todo el mundo le suele retratar como un ser en extremo terrible y repulsivo, y aunque hay algunas variantes acerca de su rostro y rasgos faciales, en general se le puede describir como un personaje sanguinario, de aspecto bestial y aterrador, de cabeza grande, con la cara chata, con su labor inferior grueso que llevaba colgado, y con dientes grandes; la piel la tiene agrietada, cubierta de greñas de color amarrado y con colmillos fuertes y salientes de su cara rugosa y repelente, éstos además afiladísimos y retorcidos en forma de ganchos en espiral y de dos filos, con ellos tritura todo lo que come que es casi siempre lo que cultivan los campesinos, aunque también come carne animal y humana; la que más le gusta es la de los niños y cuando no los encuentra se cabrea y coge berrinches. Cuentas con diversas cuevas donde habitar y que se las denomina "Cueva de la Ojáncana". Están situadas en distintos lugares: una de ellas en la Penilla de Cayón; otra a orillas del río Pisueña, en el sitio llamado "El peñon"; otra en Santiurde de Toranzo; y otra más enclavada en el pueblo de Cieza. Ésta última es maléfica y espeluznante.

Más información en La Cuevuca de la Mitología, aquí y aquí